El sistema educativo de Montessori no consiste solamente en aprender, los juegos forman una parte muy importante de este sistema educativo. Pero jugando se aprende también, y algunas veces más que con los sistemas tradicionales de enseñanza que obligan a nuestros hijos a mantenerse quietos mientras les damos la lección. La parte práctica del aprendizaje es fundamental y qué mejor manera que dejar que nuestros hijos aprendan a través del juego. Los juegos basados en la filosofía de Montessori no tienen que implicar gritos y saltos. Aunque parezca imposible se puede jugar de manera ordenada y guiada. El truco está en elegir bien los juegos y dejar que nuestros hijos exploren todas las posibilidades de estos juegos y aprender mientras lo hacen. Para ello os traemos hoy juegos con agua para disfrutar este verano.

Algunos juegos con agua para el verano

El verano es el momento ideal para los juegos con agua. Si podemos hacerlo en el exterior será mejor y tendremos menos que recoger tras el juego. Aquí os describimos algunas de las actividades lúdicas que pueden practicar vuestros hijos este verano para que se diviertan y para que también aprendan. Debemos elegir materiales y objetos que ya tengamos en casa. Os sorprendereis del provecho que se puede sacar a objetos que nunca definiríamos como juguetes. Para estos juegos hemos pensado en niños en edad preescolar. Son los que más se divertirán con ellos.

El juego del trasvase de agua

Este juego consiste en algo tan sencillo como transferir agua de un vaso a otro siguiendo unas reglas muy básicas. ¡Elijamos bien los vasos para evitar cristales rotos! Hay muchas variantes de este juego y por eso hemos elegido una que aúna todos ellos en uno solo. La única regla es que no podemos mover los vasos que se deben disponer sobre una mesa uno al lado del otro. Después instamos a los niños a que piensen en cómo pueden transferir el agua de un vaso lleno a otro vacío evitando perder agua en el camino. Pronto los niños correrán por la casa buscando distintos objetos. Cucharas, goteros, bolsitas de distintos materiales .. y a alguno se le ocurrirá ir a buscar una esponja, ¡probablemente la mejor manera de conseguir el objetivo! Este juego, además de divertido, les permite aprender que los distintos materiales tienen distintas porosidades, que el tamaño es importante, cuanto más pequeño más fácil será hacer la transferencia de agua, pero tardaremos más y perderemos mucha agua por el camino. Si queremos hacer el juego más divertido podemos incluir tintes ecológicos en el agua. Una vez acabado el juego es importante que el niño participe en el proceso de recogida del agua y objetos utilizados en el juego.

El juego de la esponja

Una versión del juego anterior, por si a tus hijos no se les ha ocurrido ir corriendo al baño a buscar una esponja. Para este juego es mejor usar dos tazas grandes, una de ellas vacía y la otra con agua. Deberán intentar usarla para transferir el agua de una taza a la otra intentando que no se caiga el agua fuera. Podremos explicarles cómo consigue la esponja absorber el agua. ¿No lo sabes tú tampoco? Te lo explicamos. El proceso se llama capilaridad, y consiste en que los materiales más porosos permiten a las moléculas del agua enlazarse con otras que contienen oxígeno. El agua utiliza esta capilaridad para “trepar” por el objeto. Un ejemplo que podéis enseñar a vuestros hijos consiste en introducir la punta de una toalla de papel en un vaso con agua tintada. Verán como el agua “escala” por la toalla hacia arriba.

El juego del cuentagotas

¿Os habéis preguntado cuantas gotas de agua hay en un vaso de agua? ¡Son muchísimas! Por eso para este juego, para el que necesitaréis un gotero, es mejor usar un vaso pequeño. La estimación inicial se verá rápidamente superada por la realidad. Este juego les permite a los niños aprender sobre volúmenes y cantidades.

El juego del barreño

Para este juego necesitaremos un barreño con agua. Después les pediremos a nuestros hijos que busquen por la casa distintos objetos que quepan dentro del barreño. Podemos incluir un barquito de papel, un cubierto de metal, uno de plástico y otro de madera, muñequitos, trozos de tela, un garbanzo y cualquier otra cosa que se les ocurra. Pero cuidado porque la imaginación de los niños no tiene límites y podrían probar si vuestro teléfono móvil puede flotar. Después podrán ir introduciendo los objetos de uno en uno, intentando adivinar si pueden flotar o no.

Magia con agua

Para aprender sobre cómo la luz varía según el medio por el que viaja necesitaremos un jarrón transparente lleno de agua y un palo, un lápiz o realmente cualquier objeto que quepa dentro. Pondremos el jarrón o vaso grande a la altura de los ojos de los niños y les pediremos que introduzcan la mitad del objeto dentro. En este momento debemos pedirles que se fijen bien lo que pasa al mover el objeto de un lado a otro con la mitad dentro y la mitad fuera del agua. Apreciarán que el objeto parece más grande dentro del agua y que además este ya no tiene una línea continua, como si estuviera roto. Parecerá que son dos objetos distintos. Este efecto lo causa la refracción de la luz, que al pasar del aire al agua cambia de dirección, haciendo que nos parezca que son dos objetos distintos. Prueba a introducir un dedo en el agua, ¡verás sus caras de sorpresa!
¿Te han gustado estos juegos? Puedes inventarte muchos más para jugar con el agua este verano. Es más, solo tendrás que inventarte el juego de “inventarnos juegos con agua” para que sean tus hijos los que piensen en todo tipo de juegos distintos que incluyan el agua como parte del juego. No olvides que tras los juegos son los chiquitines los que tienen que recoger. Parte de las enseñanzas Montessori inciden en la necesidad de la responsabilidad y de la capacidad de mantener el orden por sí mismos.

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