Hoy os queremos hablar de dos tipos de pedagogías, la Montessori, sobre la que hemos hablado largo y tendido en este blog, y la disciplina positiva.  El sistema pedagógico de Montessori tiene ya muchas décadas de historia a sus espaldas. Desde los años 30 del siglo pasado se ha utilizado para educar a millones de niños en todo el mundo. Se utiliza en colegios Montessori, donde el sistema educativo creado por María Montessori se aplica rigurosamente. Es un sistema educativo que potencia la individualidad y responsabilidad personal de los niños y niñas. Desde muy pequeños se les permite aprender a su ritmo y siempre siguiendo sus intereses. Un niño educado en un colegio Montessori será independiente, responsable y tendrá seguridad en sí mismo. Para la enseñanza se utilizan materiales propios de Montessori, como algunos de los juguetes que podrás encontrar en nuestra tienda Online de juguetes Montessori. En definitiva, a los niños y niñas Montessori se les enseña a tener autoestima, curiosidad y orden, todo ello guiados por sus profesores. De hecho a los profesores se les llama Guías, porque buscan que el niño o niña descubran las cosas por sí mismas.

La disciplina Positiva

La disciplina positiva enseña a los niños que son seres independientes, válidos y fuertes. Desarrolla la autoestima y, muy importante, la capacidad para superar los retos de la vida por sí mismos. ¿Cómo funciona la disciplina positiva? Es un sistema pedagógico que fue creado por Jane Nelsen basado en estudios previos de la época dorada de la educación alternativa en los años 30 y 40. La disciplina positiva es de los años 80, cuando Jane publicó su primer libro. El título en español es revelador, “Cómo educar con firmeza y cariño”. Porque ambos factores son importantes. En nuestros tiempos, uno de los problemas que se detectan en los colegios es el síndrome del padre o madre helicóptero, padres tolerantes en exceso que no aplican disciplina. Esto tiene el resultado contrario al esperado. Un niño sin disciplina es un niño que cree que no importa. Aquí la autoestima es muy importante, y la disciplina positiva busca que los niños crezcan con una gran autoestima basada en sus logros. Para ello el respeto mutuo es imprescindible, debemos respetar a los niños para que ellos nos respeten a nosotros.

Las bases de la disciplina positiva

La disciplina positiva se basa en que los adultos, ya sean los padres o los educadores, usen la amabilidad junto a la firmeza a partes iguales. Para poder hacer esto es necesario que entendamos los criterios que se usarán para conseguirlo. Primero queremos hablaros del respeto mutuo. Los educadores deben empezar por respetarse a sí mismos, y proyectar amabilidad para conseguir que los niños entiendan que tú también les respetas. Todo ello en el contexto de las necesidades que surgen en el día a día. El equilibrio entre ambas es muy importante. Aprender de los errores es parte de la base de este tipo de educación. Todos cometemos errores, pero no siempre aprendemos de ellos. No buscamos cambiar el comportamiento, sino la creencia que les ha llevado a ese comportamiento. Podemos usar el ejemplo de compartir, como situación en la que puede haber un enfrentamiento. Con la disciplina positiva no queremos que comparta, si no que entienda y crea que compartir es positivo y reconfortante. Para cambiar un comportamiento hay que cambiar las creencias. Un aspecto controvertido es que nunca se castiga. Lo que se busca es intentar encontrar soluciones a situaciones concretas. A largo plazo el castigo no será efectivo porque no cambiará el pensamiento del niño o niño con respecto a lo que ha provocado ese castigo. Es necesario buscar alternativas. El concepto de comunicación afectiva es muy importante. Queremos conectar con el niño para entenderle y hacerle ver que somos parte de su comunidad. Esto ayudará a que aprenda a generar habilidades para la resolución de problemas. En vez de alabar debemos alentar. Cuando animamos a conseguir un objetivo nos ponemos del lado del niño mientras que si le alabamos estamos premiando solamente el éxito. Es importante que los niños entiendan que aprender es algo valioso en sí mismo. El carácter de un niño cambiará completamente cuando sea capaz de disolver los sentimientos de frustración ante un logro no conseguido. Los objetivos de la disciplina positiva son a largo plazo, no se crean soluciones para momentos concretos, si no para poder ser aplicadas en toda la vida del niño. Hablamos de una educación a largo plazo.

¿Qué tienen en común las dos disciplinas?

Ya habréis visto que ambas tienen muchas cosas en común. Valorar a los niños como seres individuales e independientes, pero a la vez como parte de una familia y una comunidad es común a ambos estilos educativos. Un sistema educativo de disciplina exagerada y patriarcal sólo conseguirá lo contrario, sobre todo en niños que tienen dificultad en seguir las reglas. Les aislará y les enseñará que ante un comportamiento no deseado solamente habrá castigos. Eso deja fuera al aprendizaje del porqué y para qué de la información que damos a los niños. Como padres y madres podemos coger distintas cosas de los dos sistemas educativos.

Aprender a dejar que los niños resuelvan ellos sus problemas, apoyándoles cuando no puedan hacerlo, o cuando se frustren, pero sin tomar decisiones por ellos, es algo que encontraremos tanto en la disciplina positiva como en la escuela Montessori. Encontraremos que la búsqueda de soluciones en un contexto de respeto y amabilidad es muy importante.  Ambas también, buscan la educación como forma de ser mejores personas, más felices y con sentimiento de pertenencia en nuestra comunidad. No estamos enseñando material, estamos enseñando valores y sentimientos para toda la vida. Al alejar el castigo del aula y del entorno familiar, los niños con enfados recurrentes irán mejorando y tranquilizandose. Un entorno en el que se intenta enseñar a través de la amabilidad con firmeza es un entorno en el que los ambientes enrarecidos por la crispación tenderán a desaparecer. Puede parecer lo contrario para un profesor tradicional estricto, pero solo hay que ver una clase donde se aplica cualquiera de estos sistemas educativos para darnos cuenta de que es una solución mucho mejor para la educación de nuestros hijos e hijas.