Antes de hablar del pensamiento divergente en niños específicamente debemos definir el concepto como el proceso mental que busca encontrar soluciones a problemas a través de la creatividad y la flexibilidad, encontrando pautas y caminos fuera de la norma establecida. Cuando pensamos en el pensamiento divergente podemos imaginar momentos eureka, donde las personas deducen soluciones instintivamente, sin saber realmente de donde les ha llegado la idea. Esto en cierta manera puede ser verdad, pero no es una descripción exacta de lo que es el pensamiento divergente.

La realidad es que el pensamiento divergente se valora en los adultos, sobre todo en aquellas profesiones que necesitan ideas “out of the box”. Ideas creativas que se saltan las normas y que son originales y útiles. Pero la forma en que funciona el sistema educativo hace todo lo contrario. Intenta evitar el pensamiento divergente y unificar en un pensamiento convergente. El pensamiento convergente no es erróneo, de hecho este tipo de pensamiento es el más común entre las personas ya que es el que encuentra soluciones a partir de lo que hemos aprendido. El problema surge cuando nos damos cuenta de que la educación al ser unificadora e igualadora creará resultará siempre en soluciones iguales a los mismos problemas. Para problemas matemáticos, por ejemplo, esto es lo correcto, pero siempre podemos preguntarnos algo más, y ahí es donde entra el pensamiento divergente. En los niños podemos ver esto claramente. Si a un adulto se le pregunta por los usos que le puede dar a una percha te dará una docena de usos. Un niño podrá darte cincuenta.

¿De donde viene el pensamiento divergente en los niños?

Sabiendo que desde niños nos enseñan a tener un pensamiento convergente, donde se les valora y puntúa según unas reglas comunes y estandarizadas, ¿cómo afecta esto al desarrollo del pensamiento en los niños? Desgraciadamente la respuesta es que les afecta muchísimo. Lo primero que debemos saber es que el pensamiento divergente en los niños es innato. Todos los niños lo tienen. A los 4 o 6 años de edad llegan a su momento más receptivo para este tipo de pensamiento, es cuando más desarrollado lo tienen. Pero para cuando han cumplido los 10 años de edad ya han perdido el 60% de sus capacidades para tener pensamientos divergentes. Siendo como es un don innato en las personas, ¿no sería necesario estimularlo lo más posible? En el mundo en el que vivimos hoy con enorme competitividad, las personas con mayor éxito son aquellas que son capaces de unificar pensamiento convergente y divergente, de forma que pueden encontrar soluciones apropiadas para todas las situaciones posibles. El pensamiento divergente también está unido a la creatividad y al arte, y serán aquellos niños que retienen ese pensamiento “diferente” los que más creatividad tendrán en su vida adulta.

A los cinco años un niño puntúa más alto en este tipo de pensamiento que un adulto de altas capacidades. De nuevo es importante resaltar que, aunque vemos estas capacidades como de alto valor en un adulto, nos dedicamos a callarlas en los niños desde que son pequeños. Lo hacemos a través de un sistema educativo anticuado e igualador del pensamiento, que nos enseña que sólo hay una respuesta correcta a cada pregunta. No podemos dejar de imaginar un mundo lleno de adultos que son capaces de encontrar soluciones diferentes a los problemas que acechan al mundo, evitando repetir, una y otra vez, los mismos errores y pautas.

¿Cómo podemos fomentar la creatividad y el pensamiento divergente en los niños?

Ya que el sistema educativo ofrece pocas alternativas, aunque sí que encontramos algunas, como por ejemplo la educación en colegios Montessori, tendremos que fomentar la creatividad en los niños en nuestras casas. Para ello os ofrecemos algunos consejos que podéis aplicar en casa con vuestros hijos e hijas pequeñas:

No pares de hacerle preguntas. Lo normal es que un niño sea un cajón inagotable de preguntas, pero te proponemos que le des la vuelta al proceso y que seas tú quien le pregunta a ella. Cuando te pregunte algo devuelve la misma pregunta “y tu que crees que son las nubes?” Te sorprenderán sus respuestas. Aunque estén equivocadas desde un punto de vista realista, eso no es lo importante. Lo que queremos fomentar es la capacidad de razonar de forma divergente. También puedes hacerles preguntas directamente, siempre adaptadas a su edad, sobre temas reales de la vida, ¿tú porqué crees que te digo que tienes que limpiarte las manos? Deja que ellos lleguen a las respuestas ellos solos. Evitando darles siempre la respuesta a sus preguntas les animas a pensar y a tener un pensamiento crítico.

Anima a tus hijos a explorar las cosas que les interesan. Los niños tienen una capacidad innata para aprender cosas nuevas y a hacerlo por sí mismos. ¿Por qué no nos sorprendemos cuando un niño aprende él solo el nombre de todos los jugadores de fútbol de todas las ligas europeas, pero sí cuando se aprende la tabla de multiplicar? Lo primero lo ha aprendido porque tiene un interés personal, lo segundo es obligado.

Deja que cometa errores. Si la niña tiene miedo a cometer errores por miedo a ser juzgado, dejará de compartir sus ideas contigo.

Estimula su interés en las artes, ya sea el dibujo, la pintura, el teatro, la música … Las actividades artísticas fomentan el pensamiento divergente en los niños.

La inteligencia Artificial y el pensamiento divergente

Volviendo al mundo de los adultos, no solo los artistas o empresarios atrevidos utilizan el pensamiento divergente. Los científicos también lo necesitan para encontrar soluciones a problemas que no podrían resolverse de otra forma. Una de las diferencias más notables entre una máquina de inteligencia artificial y el hombre es la capacidad de razonar, y de hacerlo de forma divergente. El pensamiento convergente es imitable, se puede describir e imitar y por tanto si alguna vez tenemos máquinas que piensan, es muy probable que sean “imitadoras” de comportamientos y pensamientos estándar, no originales. La forma en que la Inteligencia Artificial encuentra soluciones hoy en día es por pura fuerza bruta, no por razonamiento. Los superordenadores son capaces de hacer trillones de combinaciones para ver si alguna de ellas es la solución a un problema. Por eso ganan al ajedrez. Aunque esto es muy útil, hasta que las máquinas no sean capaces de imitar el pensamiento divergente, el hombre siempre será más listo. Si queremos que sean nuestros hijos o hijas las que resulevan los problemas del futuro (creando inteligencia artificial con pensmaiento divergente o de cualquier otro modo), debemos fomentarles desde casa estas capacidades.