¿Es mi hijo creativo? ¿Es la creatividad una habilidad con la que se nace o que vamos desarrollando a lo largo de nuestra vida? Es muy probable que, como padre, te hayas formulado esta clase de preguntas más de una vez. Por desgracia, no existe una respuesta correcta, más bien diferentes posturas sobre el tema. Nosotros creemos que toda persona posee un gran potencial para desarrollar su creatividad, y a continuación os explicaremos por qué.

Hoy vamos a hablar de la teoría de las piezas sueltas utlizando material no estructurado, desarrollada por Simón Nicholson, un arquitecto londinense nacido en los años 30. Su teoría defiende unos conceptos relacionados con la creatividad que en las últimas décadas han ido ganando cada vez más reconocimiento y apoyo. La tesis principal de esta teoría es la siguiente: vivimos en un mundo donde nos han robado la posibilidad de ser creativos. Solo unos pocos privilegiados pueden disfrutar de la oportunidad de diseñar, explorar, crear, mientras el resto de la población es dejada de lado y obligada a nada más que contemplar las diferentes creaciones que nacen de esos pocos afortunados.

La afirmación anterior puede sonar un poco radical, al fin y al cabo, nadie puede prohibirnos ser creativos; pintar un cuadro, escribir una pieza literaria o inventar algo nuevo. Es por esto que intentaré aclarar lo que Nicholson trata de explicarnos mediante un ejemplo:

Imagínate un museo o una galería de arte; uno de esos lugares que se caracteriza por la exposición de alguna obra concreta. Dichas obras han tenido que ser creadas por diferentes artistas, el edificio diseñado por un grupo de arquitectos, la organización del espacio y la promoción del museo desarrollada por visionarios del marketing. Todos ellos forman el pequeño grupo de privilegiados que acaparan el mundo creativo. El resto de la población mientras tanto visita el museo, contempla los cuadros y esculturas, sin ser partícipe del proceso creativo. ¿Por qué no dejar que todo el mundo interactúe con el entorno que les rodea? Esa es la pregunta que nos hace Nicholson en su teoría.

Teoría de las piezas sueltas

La teoría de las piezas sueltas, compuesta por apenas siete páginas, comienza mencionando dos indiscutibles principios que obtenemos mediante la observación:

1) No existe ninguna prueba de que algunos niños nazcan siendo creativos y otros no.
2) Sí existen pruebas de que a todos los niños les gusta interactuar con el entorno; explorar, descubrir y experimentar con todo lo que les rodea.

Cuantos más materiales no estructurados le ofrezcas a un niño, más combinaciones e interacciones podrá llevar a cabo, fomentando de esta forma su creatividad.

Lo que Nicholson propone es muy simple: crear espacios donde el niño no solo se limite a observar, sino que pueda interactuar. Es decir, potenciar la interacción dentro de la comunidad. No limitarse a parques o a patios del colegio. Ir más allá: escuelas, museos, plazas, calles, bibliotecas, etc.

Esta completa interacción con la comunidad va de la mano con del estudio del comportamiento del ser humano. Sin embargo, predecir cómo actuará un niño es muy difícil, ya que el número de interacciones que puede realizar con los materiales de los que dispone es prácticamente ilimitado. Sabemos que el niño jugará con los objetos que le ofrecemos. Pero ¿hasta qué punto podemos predecir qué acciones llevará a cabo con ellos? ¿Qué es lo que más llamará su atención? ¿Con quién compartirá sus descubrimientos? ¿Cuáles serán esos descubrimientos?

Esto no significa que la combinación de la interacción del niño con el entorno y el estudio del comportamiento humano no nos lleve a ninguna parte. Muy al contrario. Gracias a ello, muchos sistemas educativos y otras organizaciones han podido desarrollar planes de estudio donde la participación activa del niño con su entorno juega un rol vital. Esos programas se caracterizan por su discovery method (método de descubrimiento), donde los niños aprenden por sí mismos a base de explorar y experimentar. Por otro lado, está muy presente la mezcla de los espacios internos y externos a la hora de enseñar. Clases al aire libre, en museos, fábricas, etc. Este tipo de educación se denomina environmental education (educación medioambiental) y es completamente opuesta a la típica educación a la que estamos acostumbrados con clases donde el niño se limita a atender al profesor y tomar apuntes (conservation education).

Como hemos mencionado anteriormente, esta teoría ha ido ganando fuerza con el paso de los años. Hoy en día, cuando vamos a un museo (sobre todo a uno más moderno), no nos extraña encontrar secciones donde el visitante interactúa con las diferentes obras expuestas. Esto es especialmente común en los museos de ciencia y arte. Uno de los primeros museos en implementar estas novedades fue el museo Play Orbit de Londres, donde los visitantes, al participar con los diferentes experimentos, se emocionaban extremadamente, en especial los adultos (¡los niños eran los más sensatos del grupo!).

Algo parecido ocurre con los libros escritos para niños, que en la actualidad cuentan con solapas y otros elementos manipulativos, texturas, olores… para que el lector interactúe con la historia, de manera que el lector ya no es un elemento pasivo del proceso.

De todas formas, aunque la teoría de las piezas sueltas no se limita a los más pequeños, el que los niños interactúen con el entorno es un elemento clave a la hora de explotar su creatividad. Nicholson propone un programa formado por cuatro fases donde:

1. Se cambie la estructura de las escuelas y se instaure un sistema donde no existan cuatro paredes que bloqueen la interacción de los niños con todo su entorno.

2. Los niños participen activamente en el proceso de aprendizaje (esto ya se está empezando a hacer por ejemplo en matemáticas, donde además de los libros de texto los niños cuentan con sus propias monedas, billetes y demás materiales). Este tipo de materiales manipulativos se están extendiendo, con éxito, a otras áreas de aprendizaje.

3. No se cree una diferencia entre educación y diversión. Un niño pequeño no aprecia distinción alguna entre ambos conceptos.

4. Haya una mejor transmisión de la información entre los diferentes proyectos y experimentos que utilizan la teoría de las piezas sueltas como base.

En conclusión, aquí en MamaLuz creemos que, tal y como indica Nicholson, todo niño puede explotar su creatividad oculta. Es por esto que disponemos de material no estructurado como juguetes como botones, piezas de madera, bandejas de materiales naturales… perfectos para que tu hijo explore, aprenda por sí mismo, descubra… y se divierta.