El tacto es uno de los sentidos más importantes del ser humano. Aunque la mayor parte de la población es capaz de recitar de memoria la teoría: “todos los sentidos nos aportan algo único y valen lo mismo”, muy poca gente interioriza el significado de estas palabras. Si nos preguntan, ¿qué sentido no te gustaría perder a toda costa?, la respuesta más común es la vista, seguida de cerca por el oído. ¿A qué se debe esto? El oído y la vista son los sentidos que más percibimos, mientras que otros sentidos como el tacto, el olfato y el gusto pasan desapercibidos. Infravaloramos su importancia. No es hasta que los perdemos que no nos damos cuenta de su valor. Un claro ejemplo es la pérdida del olfato y el gusto durante la pandemia; síntoma del Covid-19. ¡Qué extraño no percibir los olores y sabores de la comida!

Hoy vamos a reiterar la importancia del sentido del tacto. Descubriremos de qué manera beneficia nuestro desarrollo y el de nuestro pequeño y por qué su estimulación temprana es tan esencial.

El sentido más importante de nuestro bebé

¡Así es! El sentido del tacto es uno de los sentidos que más temprano se desarrollan (antes incluso del nacimiento) y el que más utilizan los bebés e infantes para comprender el entorno que les rodea y para comunicarse. ¿Por qué si no se llevan a la boca todo lo que ven? Las zonas táctiles más sensibles de nuestro cuerpo son las manos, los pies y la boca. El ser humano es de naturaleza curiosa. Lo que tu peque más desea hacer es explorar y descubrir. Comprender el mundo a su alrededor. Y el tacto es la clave. Una estimulación temprana de este sentido permite que tu hijo comprenda su entorno y su propio cuerpo, desarrolle sus habilidades sociales y fortalezca sus lazos afectivos. Para esto último es importante que los padres lleven a cabo toda clase de estimulaciones táctiles positivas, tales como abrazos y caricias.

Desarrollo cognitivo

Una de las funciones principales que aporta el sentido del tacto es la capacidad de diferenciar los objetos. Sin este sentido, es mucho más complicado comprender estas diferencias visualmente y cognitivamente. Por otra parte, la habilidad de comprensión abstracta está muy ligada al tacto. La relación entre ideas depende completamente de las semejanzas y diferencias. Sin semejanzas y diferencias, no existe pensamiento alguno, porque todas las ideas están basadas en conceptos.

Capacidad motora

El sentido del tacto también ayuda a desarrollar las habilidades motoras. Estimula la coordinación del cuerpo y los sentidos internos (el sentido vestibular y el sentido propioceptivo). Si estos conceptos te resultan desconocidos, échale un vistazo a nuestro blog donde encontrarás varios artículos sobre el tema. El simple hecho de coger un juguete y llevarlo a la boca causa que los músculos de nuestro bebé trabajen. La mejor estimulación táctil es el movimiento. Es por tanto que el sentido del tacto aumenta nuestra habilidad motora, el planeamiento motor, la coordinación y la motricidad fina y nos ayuda a crear un esquema corporal interno (nuestro cerebro es consciente de las distintas partes del cuerpo).

Estimulación del sentido del tacto

El cerebro se desarrolla más rápido durante los primeros seis meses de vida de aquellos bebés que estimulan su sentido del tacto. ¿Por qué? Como hemos mencionado más arriba, durante la primera infancia el tacto es el sentido que más información aporta. Cuantos más información reciba tu peque, más fuertes se volverán las conexiones sinápticas entre neuronas. Por tanto, la estimulación sensorial, concretamente la del tacto, no solo mejora las diferentes habilidades motoras y cognitivas de tu peque, sino que es esencial para el desarrollo de su cerebro.

Ahora que ya sabes esto, ¿cómo puedes estimular el sentido del tacto de tu peque?

¡Movimiento! Cuanto más se mueva (o lo movamos), mejor. Prueba a subirlo en una manta y dar una vuelta. A cogerlo en brazos, a jugar a la avioneta, a que trote en tus rodillas, montarlo en un columpio, balancear la cuna, etc. Cuanto más se mueva más superficies palpará con su cuerpo y más objetos, formas y texturas descubrirá.

Otra forma de estimular su sentido del tacto es con juguetes y objetos hechos de diferentes materiales. Telas como la lana o la seda. Materiales como el vidrio, la madera, etc. Es importante adaptar las actividades y objetos a la edad de tu pequeño. Por ejemplo, para los bebés recomendamos las bolas y bolsas sensoriales. Así como toda clase de juguetes (sonajeros por ejemplo) que pueda explorar y llevarse a la boca. Más adelante aparecerá la plastilina, una manera divertida de practicar la visión espacial (haz que moldee diferentes figuras en 3D) al mismo tiempo que el tacto.

Nuestras recomendaciones

KIT de estimulación táctil

Aquí en MamaLuz te recomendamos este kit para bebés compuesto por plumas, una brocha, un cepillo redondo, una bola de madera y una bola de porexpan, todo ello en una bolsa de algodón orgánico. Cuando tu bebé se muestre receptivo y no cansado (idealmente por las mañanas), roza con suavidad los diferentes objetos por su cuerpo (extremidades, pies, manos, tripita, etc.) para que descubra las distintas sensaciones.

Cesto de tesoros

¿Tu peque tiene más de 6 meses? ¡Prueba ya el cesto de tesoros Montessori! Consiste en un cesto compuesto por 20 objetos diferentes, hechos de materiales naturales e irrompibles tales como madera, metal o fieltro. ¡También puedes incluir tus propios objetos! Es una forma de que tu niño meta la mano y explore. ¡A ver qué encuentra! La clave está en otorgar total libertad a tu bebé (bajo tu atenta vigilancia), parte de la filosofía Montessori. Deja que tu bebé investigue a su antojo y desarrolle su coordinación ojo-mano, su estimulación táctil, su creatividad (¿qué hará con estos objetos?) y su concentración. En un mundo tecnológico lleno de pantallas que han provocado que desarrollemos una capacidad de atención limitada, juegos como este son esenciales para que tu peque practique su concentración y paciencia, dos habilidades extremadamente necesarias en la vida.