Una de las preguntas que debes hacerte cuando tu bebé ya no es tan bebé, es si ha llegado el momento de comprarle juguetes más complejos que supongan un desafío a sus capacidades motoras o sensoriales. ¡Tu peque ya no es tan bebé! Atrás quedaron todos esos cambios de pañal, despertarte en medio de la noche para darle de comer o pasear con el carrito para conseguir que se quede dormido. Tu hijo se hace mayor. Y aunque puede ser un momento agridulce (no hay nada más doloroso que ver a tus peques crecer ante tus ojos), es algo natural. Tan solo recuerda que cada etapa es maravillosa y tiene cosas únicas que ofrecerte.

La mayor duda que todo padre primerizo suele tener es “¿está mi hijo preparado para el siguiente paso?”. Ya sea dormir en casa de un amigo, tener sus propias llaves, ir a comprar el pan solo o salir hasta las 11 de la noche con sus amigos. ¿Cómo sé si está preparado? ¿No es muy pronto? ¿Existe algún riesgo de que algo salga mal? Esta preocupación es universal y ocurre con cada diminuto cambio en la vida de tu hijo. Y el cambio de juguetes no es la excepción. ¿Cómo sabemos que ya es hora de que tu peque tenga juguetes más challenging?

Elegir los juguetes correctos no es tarea fácil. Elige juguetes muy simples y tu peque se aburrirá y perderá interés. Juguetes muy difíciles y se sentirá frustrado, poco inteligente y se cansará de intentarlo. Es por esto que hay que encontrar un equilibrio en el nivel de dificultad. Deben suponer un reto que capte su interés y les motive a superarse y esforzarse pero donde haya posibilidad de éxito tras el intento.

Qué no hacer

Nunca compares el proceso de tu peque con el de los otros niños. Este consejo no es nuevo. En este mismo blog lo repetimos constantemente y seguro que las páginas para padres están plagadas de consejos similares. Sin embargo, no es un consejo fácil de seguir. Especialmente cuando te encuentras en una reunión de padres en el colegio o en la plaza viendo a vuestros hijos jugar y las tóxicas conversaciones comienzan. “Pues mi hijo ya hace esto…” “Mi hija es extremadamente buena en esto otro”… Como padres tendemos a presumir de los logros de nuestros hijos porque para nosotros cada pequeño paso es un acontecimiento increíble. A veces, de manera consciente o inconsciente, uno tiende a exagerar. Entonces es normal que cuando alguien dice “mi hija ya hace puzzles de 500 piezas”, te preguntes “¿por qué mi hijo no puede?” ”¿Estoy haciendo algo mal?” “¿Es esta situación normal?”

Cada niño lleva un ritmo diferente. Su camino es único e incomparable; más que nada porque sus capacidades y circunstancias no son iguales a las de los otros niños. Tu tarea como padre es estar pendiente del progreso de tu hijo y fijarte en las siguientes pistas:

-Tu hijo se decanta más por unos juguetes que por otros:

Por ejemplo, tu hijo muestra mucho interés por la música y los juguetes que crean sonidos. Esto puede indicar que tu peque siente una inclinación especial por la música. Es importante dejar que explote sus pasiones. Aunque se recomienda que toque todas las ramas y palos (para descubrir si le gusta o no), si ves que le encanta la música no le fuerces a jugar con otros juguetes y déjale seguir descubriendo y aprendiendo sobre aquello que le apasiona porque es lo que le traerá felicidad en el futuro. Es importante no tener prejuicios. Tu hijo no es más o menos inteligente porque se le den mejor las matemáticas que la literatura. Cada disciplina es diferente y requiere un esfuerzo único.

-Tu hijo se aburre o se queja de sus juguetes actuales:

“!Mamá/papá, que ya no soy un bebé!”. Es verdad que muchas veces los niños se sienten más preparados de lo que realmente están porque quieren crecer y hacerse mayores a toda costa. Ser adultos les resulta fascinante. Pese a todo, a veces sí que están preparados pero como padres nos negamos a ver la realidad. No queremos que nuestro hijo deje de ser nuestro pequeño o la idea de que le pase algo es imposible de soportar y nos convierte en padres sobreprotectores. Es por tanto que es esencial prestar atención a las necesidades de nuestro pequeño. Si vemos que dicho juguete ya no supone un reto, que se aburre y se queja porque es para bebés, es hora de echarle un vistazo a nuestro catálogo para encontrar un juguete más desafiante.

-La edad recomendada del juguete

Sí, ya hemos mencionado que cada progreso es único. De ahí la palabra clave: edad recomendada. Si el juguete se recomienda a los niños de más de tres años, y tu hijo tiene cuatro y el juguete es muy difícil para él/ella, esto no quiere decir nada. No significa que tu hijo sea menos inteligente. Simplemente que basándose en múltiples estudios, se ha identificado esta edad como la edad típica para empezar a disfrutar del juguete.

Estas edades recomendadas pueden ser de gran ayuda para saber por dónde comenzar. Sobre todo si eres padre primerizo y aún te encuentras un poco perdido en el mundo de los juguetes. Por otra parte, son ideales si buscas el regalo ideal para tu sobrino, nieto, hijo de amigos, etc. ¿Cómo sabes qué juguete comprar? No conoces de primera mano las habilidades del niño y estas edades recomendadas pueden ser tu salvavidas.

En conclusión; el consejo clave es: presta atención a las acciones y necesidades de tu pequeño y olvídate del progreso de los demás. ¡Y no te preocupes o le des demasiadas vueltas! Todos nos equivocamos. No pasa nada por comprar un juguete demasiado challenging. Si es muy difícil para tu hijo, siempre puedes guardarlo hasta que sea lo suficientemente mayor para utilizarlo y disfrutar de él. El peligro está cuando les hacemos creer que es el juguete que deben tener y si no lo saben resolver el problema lo tienen ellos. ¡El juguete debe adaptarse a las necesidades de tu hijo y no al revés!

Así que ya sabes… ¡Échale un vistazo a nuestra selección de juguetes para descubrir los juguetes recomendados para las diferentes edades! ¿Hay alguno que te llame la atención en especial?