Los juguetes de MamaLuz, además de estar hechos de materiales naturales y sostenibles, se basan en pedagogías alternativas tales como la pedagogía Montessori, Pikler y Waldorf. Métodos de enseñanza cuyos valores principales giran en torno al respeto mutuo, la autonomía del pequeño, una comunicación clara y las muestras afectivas. Si bien es cierto que en artículos anteriores hemos explicado en profundidad en qué consiste la pedagogía Montessori (pincha en el link para saber más), hoy nos vamos a centrar en otras dos pedagogías alternativas de gran importancia: Pikler y Waldorf. Muchos de nuestros juguetes están diseñados para adaptarse a estas corrientes educativas, así que te invitamos a echarle un vistazo a nuestro catálogo para ver todos los productos relacionados. Y ahora sí, ¡sigue leyendo para descubrir más!

La pedagogía Pikler

Esta corriente pedagógica fue desarrollada por la pediatra Emmi Pikler, casi a finales del siglo XX. Gracias a su trabajo como directora de una institución de ayuda para niños abandonados y huérfanos, esta doctora ideó la síntesis del método Pikler en 1969.

El método Pikler tiene como principio la libertad de movimiento del pequeño. Es decir, según esta pedagogía, debes dejar que tu niño se mueva a su antojo. Que explore y descubra su entorno de manera independiente. Aunque no tienes que interferir de manera directa, sí que es importante que como padre establezcas unas condiciones físicas, sociales y emocionales adecuadas para tu hijo.

Tu peque debe sentirse seguro en casa y ver el hogar como un espacio en el que puede sentirse él mismo. Tanto físicamente (como padre intenta proporcionar juguetes acorde a la edad de tu hijo y asegúrate de que no haya espacios peligrosos para el niño) como emocionalmente (acepta a tu hijo tal y como es).

Muchas veces, sobre todo siendo padre primerizo, la incertidumbre, el miedo y los nervios a lo desconocido pueden interponerse en nuestro camino. La clave está en la paciencia. Deja que tu hijo marque su propio ritmo a la hora de moverse y explorar. No lo compares con los otros niños y evita interferir o intentar acelerar su proceso de descubrimiento. No lo manipules y recibe sus avances con consideración y cariño.

Beneficios de la pedagogía Pikler

Gracias a este método alternativo tu peque descubrirá todas las partes y funciones de su cuerpo, así como sus límites. Sus movimientos serán más decididos y seguros y sus posturas más flexibles y fluidas. Tendrá un mayor control del espacio que le rodea y de su interacción en él. El ejercicio físico y un estilo de vida activo es extremadamente importante para poder disfrutar de una vida plena y saludable. Cuanto mayor control y conocimiento posea tu peque de su propio cuerpo, mayores serán los beneficios cuando sea mayor.

Preparar el espacio

Como hemos mencionado en párrafos anteriores, el espacio debe estar preparado para los movimientos libres del pequeño, especialmente durante sus primeros años de vida. Por ejemplo, recomendamos disponer de alfombras en el suelo y evitar que haya patas, esquinas u objetos puntiagudos cerca.

Nuestros juguetes

Aquí te mostramos algunas opciones perfectas para que tu hijo aprenda a moverse con libertad, desarrolle sus habilidades motoras y se divierta:

Tabla curva grande. Perfecta para trabajar el equilibrio, el control de los movimientos y la imaginación del peque.

Triángulo Pikler con rampa (hecha de madera de haya). Ayuda a mejorar su equilibrio, fuerza y coordinación.

El método Waldorf

Esta pedagogía fue desarrollada por Rudolf Steiner, quien, al igual que Pikler, le da gran importancia al niño, a su autonomía y a que lleve su propio ritmo. Este método centra su atención en las materias artísticas. Por ejemplo: la música, la pintura, la artesanía o el trabajo manual. También considera que desde muy pequeño se debe fomentar el trabajo en equipo con los demás niños. Aprender a cooperar y a relacionarse con los compañeros de guardería y de clase. Al seguir esta pedagogía tu peque activará habilidades esenciales como son la creatividad, la imaginación, la psicomotricidad o el pensamiento simbólico.

Es una visión muy diferente a la enseñanza tradicional que se aplica en los colegios y que principalmente trabaja las capacidades de memorización, lógica, lingüística y matemática. Es importante que tu peque no deje olvidadas estas otras habilidades más creativas y libres. Para lograrlo está en tu labor como padre asegurarte de que tu hijo trabaja sus capacidades artísticas en casa. ¡Y nuestros juguetes son la forma ideal de pasar un buen rato y explotar nuestro lado más creativo!

Ofrecemos juguetes sencillos con los que tu hijo tiene la oportunidad de crear infinidad de mundos y juegos diferentes. Todos ellos están hechos de materiales naturales para que el peque pueda conectar con la naturaleza y volver a sus raíces (por ejemplo Bosque en madera, Personajes en madera o Familia madera Waldorf natural). Otros juguetes son más coloridos para que tu hijo desarrolle su capacidad visual (Arcoiris Waldorf color 6 arcos, Bolas de madera en 7 colores del arcoíris o botones rojos, verdes, naranjas y morados). También ofrecemos pelotas de colores, anillas y mucho más. Explora nuestra página web para descubrir todas las opciones.

Consejos clave

Ambas pedagogías tienen muchos elementos en común. Por ejemplo, el niño es el protagonista. Es quien marca el ritmo de su desarrollo y quien decide qué desea trabajar y explorar. Como padre es importante que vigiles desde la distancia y seas capaz de ofrecer un espacio estable y seguro. No solo en el entorno físico, también en el ámbito emocional. Debes ser capaz de tener una comunicación clara con tu hijo, basada en el respeto. De esta forma tu peque se sentirá seguro y podrá relajarse y ser él mismo. No se rebelará ni te esconderá secretos importantes si siente que puede confiar en ti. Desde su nacimiento, trata de disfrutar de momentos con tu pequeño (léele libros, juega con él, báñale y comparte abrazos, caricias y miradas). Son estos momentos únicos de conexión y diversión los que te ayudarán a crear un vínculo estrecho de afecto con tu peque. ¡Y no hay nada más maravilloso en el mundo que eso!