Son muchas semanas ya en las que tenemos que encontrar la manera de entretener a los peques de la casa. Hoy te queremos dar algunas ideas de juegos para aprender jugando que puedes practicar en casa con tus hijos más pequeños. No necesitarás demasiados materiales aunque algunos de los juegos y juguetes que puedes encontrar en nuestra tienda te podría venir bien. Los juegos que os proponemos se orientan hacia la estimulación de los sentidos de una manera divertida. Dejad que vuestros niños participen en la preparación de los juegos ya que puede ser tan divertido como los juegos en sí.

Juegos sensoriales para aprender jugando

Camino sensorial. Este primer juego consiste en crear un camino sensorial. Lo puedes hacer dentro de la casa, en la terraza o el patio. Consiste en crear un camino en el que cada paso tiene una textura y unos colores diferentes. Crea un camino de baldosas imaginarias en las que pondrás elementos que puedes encontrar en casa y que tenga distintas texturas. Necesitarás cinta de pintor y algunas bolsas transparentes (por ejemplo las que usas para el congelador). Para cada “baldosa” usa la cinta de pintor para pegar trozos de tela de distintas rugosidades y colores, como una toalla vieja, un trozo de tela de algodon, o un pequeño cojín o embalaje de burbujas, ahora que recibimos tantos paquetes por correo. Dentro de cada bolsa podrás meter cosas como canicas, lápices, gomas de borrar o cualquier otra cosa que se te ocurra. Una vez hayas creado una senda compuesta de distintas baldosas sensoriales solo tienes que dejar que los niños las exploren a su gusto.

Caja de tacto. Recorta por la mitad una caja para que esté abierta solo en un lado. En los laterales haz un agujero para los nenes puedan meter sus manos. El lado cerrado debe de estar hacia ellos para que puedan meter las manos sin ver lo que hay dentro de la caja. Pon en sus manos distintos objetos, desde sus propios juguetes hasta frutas, frutos secos, pelotas, o incluso jabón. Deja que intenten adivinar qué es lo que tienen entre las manos sin verlo. En seguida descubrirán que el juego es más difícil de lo que parece.

Juego de descubrimiento. Este juego es una variación del anterior. Si a tu hijo no le agobia que le venden los ojos, lo único que tienes que hacer es ponerle los distintos objetos en las manos para que los exploren con los ojos vendados.

Cesto de los tesoros. Ya sea con los ojos cerrados o abiertos, el cesto de los tesoros contiene 23 elementos distintos para jugar a los dos juegos anteriormente descritos. Para los más pequeños, entre los 6 meses y los 18 meses de edad, es preferible que puedan ver los objetos y que tu le ayudes, nombrando cada uno de ellos para que empiece a relacionarlos con sus nombres. Para los más mayores se puede introducir la dificultad de no poder verlos para que puedan descubrir lo que es cada objeto solo con el tacto